Mom power...!



Por Brenda García

Qué gran momento vivimos, en el que las mujeres podemos decidir por nuestra carrera, vida amorosa, maternidad y tenemos la libertad de ser y hacer nuestro camino como lo deseamos. Claro que aún falta mucho por andar, costumbres que cuestionar y reglas que desafiar, pero a esta altura desde la gran familia que formamos en LDMX es importante hablar del trabajo que hacen las mujeres de nuestro equipo pues logran de una forma admirable compaginar su trabajo en la producción de eventos e instalaciones con su maternidad.

Nuestras productoras Mony González, responsable de eventos y activaciones de la empresa automotriz en el ámbito nacional; Sandra Rio de la Loza, quien tiene a su cargo las instalaciones más impactantes en los principales y más modernos centros comerciales de nuestro país y Ale Ramírez, directora general de ar2 imagineers y gran aliada, encargada de visualizar nuestras más ambiciosas ideas, son un ejemplo entre todas las mujeres que están involucradas de lleno en el terreno de la producción y son mamás. Todas con una fuente de energía y determinación que pareciera inagotable pero que en realidad tienen un núcleo de poder muy especial. Las tres coinciden en que la gran pasión que tienen por su profesión y el amor que sienten por su familia crean la fórmula perfecta para que los desvelos en montajes, los tiempos complicados y el estrés que puede representar la gran responsabilidad de tener un proyecto a su nombre, se conviertan en éxito y satisfacción cumplidos mientras hacen tiempo para apapachar a sus hijos y cenar con ellos. 

La vida de cualquier persona toma forma con las decisiones que tomamos y las oportunidades que aceptamos, al mismo tiempo siempre hay sacrificios y cosas que dejar atrás. Nadie la tiene ni tan fácil que parezca regalo, ni tan difícil que parezca un tormento. Sin embargo, cuando se decide tomar la maternidad como un deseo a cumplir, se involucra el compromiso de responder por un nuevo ser que dependerá de sus padres por un tiempo considerable y que tendrá a su madre como base de muchas cosas primordiales para adaptarse a la humanidad. De la misma forma, sabemos que eso va muchísimo más allá de las necesidades físicas o económicas. 

La maternidad fluctúa entre ser un trabajo intenso de 24 horas pero también el cumplimiento del sueño de las mujeres que deciden serlo; pero para todos los que no tenemos hijos y nos dedicamos a la producción, es en verdad indescifrable el súper poder que tienen las mamás productoras para poder resolver todos los elementos de su trabajo y al mismo tiempo, nunca apagar el radar de mamá que tiene orden, solución y planeación para todo lo que surge en cada etapa del desarrollo de sus hijos. 

Nuestras mamás en LDMX reconocen la paciencia, la flexibilidad y el amor como el secreto para lograr que su familia funcione y al mismo tiempo saben que el apoyo que reciben de sus parejas, familiares y hasta de sus propios hijos cuando ya son grandes, lo que facilita que puedan cumplir sus metas tanto personales como laborales. Reconocen que no es imposible trabajar en algo tan demandante como la producción y que, como cualquier trabajo, mientras se haga con entrega y certeza de que es el lugar en donde quieren estar, la forma se descubre y puede tener resultados divertidos y afortunados. 

Es importante destacar que el camino que nos queda por andar como sociedad es ése en el que se va más allá del prejuicio y la polémica de las madres trabajadoras, porque debemos tomar en cuenta que cada madre independientemente de su profesión, tiene en las manos la crianza de un ser humano vulnerable y debemos darle las facilidades para que cumpla con su función materna y logre darle a sus hijos las herramientas con las que en un futuro esos niños aporten en su adultez elementos y valores que fortalezcan positivamente nuestra sociedad. 

Ser madre trabajadora no tendría porque ser una encrucijada en la vida de una mujer y sentirse obligada a elegir entre las partes que la enriquecen; Mony, Sandra y Ale tienen la fortuna de haber encontrado ese espacio en el que pueden atender su maternidad y desarrollar sus metas laborales, demostrando que una persona apasionada por su trabajo siempre tendrá en mente la prioridad que tiene para ella misma el cumplir con sus metas laborales. Con este fresco ejemplo, por qué no replicarlo cada vez más en las áreas de trabajo, optando por la flexibilidad y la paciencia para que estas mujeres que aman su familia y su profesión den el ejemplo a sus hijos de que el equilibrio entre la vida laboral y personal es posible y altamente placentero, tal y como lo es para quien descubre lo que quiere en la vida y se compromete con sus objetivos. 

Felicidades siempre a todas las mujeres trabajadoras que persiguen este equilibrio y que saben identificar las cosas que realmente importan al entregarse a su trabajo y en la sonrisa de sus hijos al llegar a casa.


Créditos de foto: Mony Betanzos, Sandra Río de la Loza.

Video: Pirotecnia Films.

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